Aprender a hacer foil: flotar silenciosamente sobre el agua

Foiler se desliza sobre el agua

Parece cosa de magia: la tabla se eleva del agua y el rider flota silenciosamente por encima, como si volara. El foil es quizá la modalidad más fascinante del deporte acuático, y con algo de paciencia se aprende bien. Te explicamos qué hay detrás y cómo empezar de la mejor manera.

Lo que hace tan especial al foil

Foilboarder frente a una costa verde
Bajo la tabla hay un ala portante que te eleva del agua.

El secreto está bajo la tabla: un ala portante en un mástil, el foil. En cuanto tienes suficiente velocidad, esta ala genera sustentación y eleva la tabla del agua. La resistencia desaparece casi por completo, y te deslizas de forma silenciosa y suave, incluso con poco viento. Justo eso es lo que lo hace tan atractivo: el foil ya funciona cuando otros están de pie en la playa, y se siente como nada más.

Así transcurre el inicio

El foil lo aprendes mejor paso a paso y no a lo bruto. Primero navegas con toda normalidad, sin que el foil despegue, y te acostumbras al material. Luego llegan los primeros momentos cortos de vuelo, el llamado touch-and-go, en el que la tabla sube brevemente y vuelve a posarse. Con el tiempo, estas fases se hacen más largas, hasta que vuelas de forma estable. Lo importante es la sensibilidad en lugar de la fuerza; el foil castiga de inmediato los movimientos bruscos.

El material adecuado y la seguridad

Foiler sobre agua turquesa
Un foil grande y noble junto con equipo de protección hacen que el inicio sea seguro.

Para aprender coges un foil grande y noble con mucha sustentación, que vuela pronto y perdona más. Igual de importante es la seguridad: el ala portante y el mástil tienen cantos afilados, por eso el casco y el chaleco de protección contra impactos son imprescindibles. Mantén distancia con los demás, porque un foil bajo el agua no se ve. Y practica al principio donde haya poca profundidad y esté vacío. Una introducción en la escuela te ahorra muchos moratones.

El foil requiere algo más de paciencia que el inicio normal, pero a cambio te recompensa con una sensación única y sesiones incluso en días de viento flojo. Tómatelo con calma, protégete bien y disfruta del momento en que despegas por primera vez. Ese no lo olvidas. Los primeros intentos de vuelo los acompañamos con mucho gusto.

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