
La sesión fue estupenda, y luego pasa esto: estás junto al coche, húmedo y helado, y no consigues volver a calentar los dedos. No tiene por qué ser así. Con unos pocos pequeños ayudantes te mantienes agradablemente caliente después del deporte acuático, y el bonito día no acaba tiritando. Aquí llegan las cosas que de verdad ayudan.
La changing robe, la estrella secreta

Si solo compras una cosa, que sea una changing robe, es decir, una amplia chaqueta de cambio forrada. Debajo te cambias sin que te molesten, incluso quitándote el neopreno mojado, permaneces resguardado del viento y calientas al instante. En verano basta con un poncho ligero de rizo para secarte; para la temporada fría coges el modelo bien forrado. Ninguna otra prenda hace tan agradable el momento después de la sesión.
Qué más debe ir en la bolsa de playa
Además, unas pequeñas cosas que juntas marcan la diferencia. Un gorro caliente te lo pones nada más salir, porque por la cabeza se pierde la mayor parte del calor. Ropa seca y caliente y calcetines gruesos en una bolsa impermeable. Una chaqueta cortavientos por encima de todo. Y el neopreno mojado nunca lo dejes secarse sobre la piel, que es el camino más rápido para enfriarte.
El truco del agua caliente para los frioleros

Un truco que casi no cuesta nada y vale su peso en oro: llévate uno o dos termos con agua caliente. Después de la sesión, echada sobre las manos, los pies y dentro del neopreno, te devuelve el ánimo al instante, casi como una pequeña ducha caliente. Además, un termo con té o caldo para el interior. Suena sencillo, pero en un frío día de primavera es la diferencia entre tiritar y sentirse a gusto.
Mantenerse caliente no es cuestión de equipo caro, sino de unas cuantas cosas pequeñas e ingeniosas. Changing robe, gorro, cosas secas y agua caliente, no hace falta más para que el día en el agua siga siendo redondo y bonito. Justo en primavera y otoño eso decide si te quedas fuera una hora o todo el día.
