
El waterstart es el momento con el que todos sueñan: la cometa tira, la tabla llega bajo los pies y de repente deslizas sobre el agua. Hasta ahí no es cosa de magia, sino una cuestión de técnica y un poco de paciencia. Repasamos paso a paso cómo funciona.
Antes viene el bodydrag

Antes de que entre en juego la tabla, aprendes el bodydrag. En él te dejas arrastrar por el agua solo con la cometa, del todo sin tabla. Suena poco espectacular, pero vale oro: aprendes a pilotar la cometa con sensibilidad y a moverte en el agua. Quien domina el bodydrag puede más adelante también recuperar una tabla que se ha ido a la deriva. Este ejercicio no se salta.
Así te sale el waterstart
Ahora la tabla. Estás tumbado en el agua, los pies en los straps, la cometa quieta sobre ti. Entonces la diriges con un movimiento suave hacia abajo, hacia la zona de potencia, coge velocidad y tira de ti hacia arriba. El truco es no luchar contra la tracción, sino seguirla: dejas que la cometa te levante, estiras despacio las piernas y giras la tabla en la dirección de marcha. Pequeño impulso, sin tirones bruscos, esa es toda la magia.
Los errores típicos de principiante

Los errores más frecuentes se nombran rápido. Dar tirones demasiado bruscos a la cometa, entonces te lanza hacia delante por encima. Querer levantarte demasiado pronto, antes de que haya suficiente tracción. O mantener la tabla de través, de modo que frena en vez de deslizar. Tómate tu tiempo, haz movimientos pequeños y alégrate por cada metro. La primera vez serán quizá solo tres, la siguiente ya diez.
El waterstart es el punto en el que practicar se convierte en navegar. Ten paciencia contigo, el agua poco profunda y a la altura de pie ayuda enormemente, porque después de cada intento puedes simplemente volver a ponerte de pie. En el curso tu instructor te muestra la secuencia del movimiento, y la mayoría de las veces sale más rápido de lo que piensas.
