Self-rescue: de vuelta seguro cuando ya nada funciona

Kitesurfista con la cometa en el agua

En algún momento le pasa a cada uno: el viento se duerme, una línea se rompe o te has aventurado un trecho demasiado lejos. Self-rescue significa ayudarte a ti mismo en una situación así y volver seguro a la orilla. Eso se aprende en el curso, y está bien tener los pasos en la cabeza mucho antes de necesitarlos.

Mantener la calma es media batalla ganada

Kitesurfista se organiza en el agua
Mientras estés junto al material, tienes flotabilidad y tiempo.

Lo más importante primero: mantener la calma. El pánico cuesta energía, y esa la necesitas. Tu material es tu amigo, porque la cometa y la tabla tienen flotabilidad y te sostienen. Mientras sigas junto a ellos, no te vas simplemente a la deriva. Respira hondo, hazte una idea de la situación y piensa con calma el siguiente paso. Pides ayuda haciendo señales despacio con los brazos estirados.

Así recoges la cometa en el agua

Si ya no funciona nada, aseguras primero la cometa mediante el quick-release, que suelta la tracción. Luego te acercas por la línea de seguridad hacia la cometa, enrollas las líneas ordenadamente en la barra y las envuelves alrededor de una punta de la cometa. Con la cometa enrollada y algo de viento en la tela puedes dejarte arrastrar hacia la orilla, casi como con una pequeña vela. La tabla la conservas, si puedes, porque es tu mayor cuerpo de flotación.

Prevenir es mejor que rescatar

Agua agitada con una cometa a lo lejos
El viento de tierra es el motivo más frecuente de un rescate. Déjalo pasar.

El mejor rescate es el que nunca hace falta. No salgas nunca solo en condiciones límite, avisa a alguien y navega en spots concurridos, donde en caso de emergencia haya alguien cerca. El motivo con diferencia más frecuente de un self-rescue es el viento de tierra, que te empuja hacia el mar abierto. Esa dirección la evitas de forma consecuente como principiante, y así lo más habitual es que la situación seria ni siquiera llegue a darse.

El self-rescue no es un tema de miedo, sino un oficio que da seguridad. Quien ha practicado los pasos una vez sale a navegar más relajado. Lo repasamos con calma en el curso, en agua poco profunda, donde puedes probarlo todo sin que la cosa se ponga seria.